La #LeyOlimpia y los chats de los Onvrez.
- Soltera en un país de machos
- 22 ene 2022
- 5 Min. de lectura
A propósito de lo que está sucediendo en Yucatán con el caso del chat de las alumnas universitarias quiero compartir mi experiencia cuando amenazaron con compartir mi pack.
Era 2010 y viajaba por carretera a Acapulco con otras personas para trabajar en una producción cuando mi celular comenzó a sonar, un ex novio llamaba insistentemente. Una, dos, tres, cuatro llamadas, kestresss. No tenía ganas de escucharlo así que decidí ignorarlo y comenzó la amenaza: "contéstame carajo, si no me contestas le voy a mandar a todos en tu oficina las fotitos que tengo tuyas". 🙄Fotografías que un año antes tuve a bien compartir en algún momento de creatividad frente al espejo cuando tenía 29 años y un cuerpecillo bastante ejercitado. No sentí miedo ni tanta vergüenza porque unos meses antes una madrugada de sábado, la mitad de la oficina recibimos en nuestro correo imágenes de una mujer asoleándose toples. El culpable de la filtración alegó que su correo había sido “hackeado”. Nadie le creyó, todos pensamos que lo había hecho pornovenganza. Y aunque sentimos pena por la chava, nadie la juzgó, ella simplemente compartió con la persona equivocada unas imágenes que fueron divulgadas sin su consentimiento.
Cuando llegué a Acapulco logré calmar a la fiera. Entendió que publicar mis imágenes no me iba a dañar y sólo compartiría con gente que él ni conocía a su ex vieja desnuda ¿quién perdía más?
Pasaron los años y comencé otra relación sentimental, tenía mucho tiempo libre en ese tiempo y tuve a bien organizar una producción noporgráfica, conmigo de protagonista. Wey es que el sexo es tan bueno que tenemos que grabarlo pensé y me dispuse a reservar el hotel. Clare que sí. La idea fue mía, la cámara y el tripié de él. Se grabó el evento y mi curiosidad no dio para querer ver el video al día siguiente, a la semana siguiente o al mes siguiente. Se perdió la pasión y con ello vino el olvido. Jamás se me cruzó por la cabeza que debía resguardar ese material.
Pasaron un par de meses, la relación terminó y con ese rompimiento vino la des invitación a la boda de unos amigos. "Ya me dijo Chema que tú tienes mi boleto para la boda". Mmmm no, la invitación para la boda está a mi nombre, ya no eres mi pareja, por supuesto que no vendrás. "Ah sí, pues entonces voy a subir tu video a Youtube para que todo mundo vea que eres una puta."
Cuando el ego de los machitos se siente lastimado entonces amenazan con violar nuestra intimidad.
¿Yo soy una puta? seré una idiota por organizar ese tipo de videos con gente como tú, pero no me vas a venir a mí a decir que soy una puta, tú eres un delincuente. No la pasé bien unas semanas, los mensajes eran cada vez más amenazantes, pero el desprecio de la gente en común y el verse alejado y expuesto, hizo que finalmente dejara en la entrada de mi casa el video. ¿Qué aprendí? A nunca más enviarle a nadie una foto íntima. No importa cuánto “amor” o confianza o libertad o empoderamiento pueda haber detrás de tomarse una foto sexy, en mi experiencia tarde o temprano llegará la amenaza.
En 2018 haciendo limpieza en mi casa, me encontré una foto del 2007, era el susodicho amenazador número 1, su socio, 5 edecanes y yo. La foto era el evento de cierre de una promoción en Hermosillo. Amé encontrarme esa foto y decidí compartirla en mis redes sociales.

Entré a una reunión puse el celular en silencio y lo guardé en la bolsa. Cuando terminó la reunión tenía no menos de 10 llamadas. ¿Pues quién se murió? pensé al ver tanta llamada. El chat explotaba de mensajes con un reclamo: "baja esa pinchen foto." ¿Por? ¿Qué tiene? ¿Tienes novia y se va a enojar? "Que no ves que ahora mis clientes son de Grupo Modelo y si ven esa foto se van a enojar." ¿Escuismi? No sé quiénes sean tus clientes, mi cuenta de Instagram es privada y no mames, es mi foto, son mis redes y no me vas a venir a decir qué puedo y qué no puedo subir. #OraResulta. "Pues si no bajas esa foto voy a compartir en el chat de mis amigos, las fotos que tengo tuyas".
Sí, ocho años después volvía la amenaza de compartir las fotos del 2009. ¿No me digas que tienes esas fotos todavía? Wow. Solté la carcajada. ¿Es neta? Wey pues si es así, mándamelas par favaaar que vengo regresando de España y me comí todo el pan que tuve enfrente, me tomé toda la cerveza beer que tuve al alcance, y con esta panza que traigo, hasta me sirven para reciclar.
Todo porque alguno de sus amigos que me seguía en Instagram, vio que subí la foto de la promoción, la compartió en ese chat y bien maduros le tiraron carrilla. Bola de machos neandertales. Frente a la amenaza y como no sabía quién había sido el stalker, bajé la foto mientras borraba de mis redes a todos sus amigos y después la volví a subir. Pocos días después un integrante de ese chat de amigos me contactó “eres trending topic en el chat”. Mi respuesta fue la misma: con los kilitos que traigo encima, hoy más que hacerme daño, me hace un tremendo favor, es más si las sube por favor me las reenvías.
Hoy gracias a una serie de reformas al Código Penal conocidas como la #LeyOlimpia, aprobada en el Congreso de la #CDMX el 22 de enero de 2020, este tipo de conductas ya están tipificadas como un delito.
¿Qué sería de nosotras si Olimpia no hubiera levantado la voz y actuado en consecuencia?
Olimpia Coral Melo, sufrió de porno venganza a los 19 años y una vez recuperado el ánimo se dedicó a luchar para que ninguna mujer sufra lo que ella. Fueron más de siete años de lidiar contra un sistema patriarcal que protege sistemáticamente a los agresores y denigra a las víctimas. Gracias a esta valiente activista que levantó la voz y dio la cara por todas, hoy sabemos que las leyes y los procesos no son perfectos, pero existen los mecanismo que pueden meter a la cárcel a esos machitos que amenazan a sus ex parejas y eso por lo menos a mí me da un poco de paz.
Ojalá y me leyeran muchas niñas y jóvenes que tristemente en su crecimiento pasarán por uno que otro vergonzoso momento. Qué difícil encontrar el equilibrio y disfrutar plenamente nuestra sexualidad. ¿Quién puede negar la alegría que da sentirse sexy frente a un espejo? ¿Porqué querer compartirnos con "ese alguien" nos vuelve vulnerables frente a la sociedad? La culpa siempre es de la víctima "porque se expone". Cada vez que leo un #SendNudes en redes sociales en lo único que pienso es en las consecuencias fatales de ese acto consciente y voluntario que en malas manos será el pretexto para después ser agredida, humillada y amenazada.
Las mamás de hoy tienen una misión muy grande para educar a sus hijas e hijos. ¿Con qué firmeza puede una niña de 16 años decirle al chavo que le gusta que no le va a mandar una foto? Seguramente en el salón habrá quien sí lo haga y entonces entre mujeres comienza la competencia.
La última vez que me pidieron un #nude tenía 38 años y confieso que sí me sentí presionada.

Los #nudes son como los besos, no se piden. Si te llegan disfruta y respeta. Si no te llegan, no insistas y por favor también respeta.
En el caso de la Universidad Anáhuac Mayab ojalá y a todos los participantes les caiga el peso de la ley, que sus mamis dejen de proteger a sus hijos abusadores y las niñas y jóvenes que hoy están cada vez más conectadas entiendan que ese “empoderamiento” de sentirnos sexys y compartir nuestra intimidad no vale la pena cuando en la mayoría de los casos, simplemente estamos siendo utilizadas.
#LeyOlimpia #DoNotSendNudes #RespetenNuestraPrivacidad #ElAmorEnTiemposDeRedesSociales #SiTocanAUnaRespondemosTodas
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